Para la entrada de hoy tenía pensada otra cosa, pero creo que es un buen momento para hacer un pequeño homenaje a otra persona muy especial en mi vida: mi pequeño principito.
Siempre has sido el más cercano, has cogido mi mano para aprender juntos y pegarnosla juntos, cuando llegó el momento.
Hemos charlado hasta altas horas de la madrugada de tantas y tantas cosas que la vida nos ha regalado.
Día tras día has sido TÚ un regalo para mí, con esa sonrisa medio borrosa, que siempre terminaba en una carcajada (a veces de las tuyas falsetillas).
Tus buenas noches ausentes son algo que recuerdo hasta ponerme tierna.
Tus ganas de llegar a casa. Tus ganas de salir de ella. Sabes que siempre las compartimos.
Hemos tenido la oportunidad de descubrir lo que el mundo nos podía ofrecer, juntos y separados, pero siempre tenías algo para charlar conmigo.
Las veces que me he caido tú me has ayudado a levantar el vuelo otra vez, pq todos sabesmos que Peter Pan eres tú...
Me has dejado ser amiga de tus amigos. Has sido amigo de los mios.
Me has confesado muchos de tus secretos y me has dado la confianza para contarte los mios.
Me has hecho partícipe de tus mejores moementos.
Has llorado en mi hombro y has sido muchas veces mi único consuelo.
Me has empujado cuando tenía miedo, pero nunca me has dejado sola.
Has cuidado de mí en todos los aspectos.
Me has invitado a cervezas y a copas. Me has acogido en tu casa.
Me has echado de menos y me los has dicho.
Has sido siempre un gran soñador no solo para tu camino, sino para el mío también.
Me has hecho imaginar mundos lejanos.
Hemos jugado juntos y nos hemos reido hasta morir del dolor de barriga.
Me has protegido como un hermano mayor.
Y sobre todo me has querido, has confiado en mí y has compartido tu fe conmigo. Mil gracias pequeño principito, nunca dejes de soñar y de iluminar el mundo y mi camino, aunque ahora estés lejos.
Te quiero
